Cumplimos 20 años, se dice pronto. Algunos no habíais nacido cuando surgió el K2. Y digo surgió porque nadie tuvo en su mente fundar un club. Surgió y, eso sí, muchos ayudamos a que lo hiciera con un sentido: ¡Cambiar el mundo!. Un club para cambiar el mundo, para hacer que el mundo sea mejor. Un sueño, un reto, un ideal por el que luchar, por el que esforzarse, por el que dar de nuestro tiempo, de nuestra imaginación, de nuestra Ilusión. Y así apareció el club K-2 hace ya 20 años en Majadahonda.
Un equipo, luego tres, luego cinco en el mismo año, 1988. El primero, los fundadores, que, sin éxitos deportivos decidieron seguir; los dos siguientes, el Alfa y el A, uno participando en la liga municipal, el otro en una liga interurbanizaciones que organizamos para que pudieran jugar. Y luego el B, el Madrid 76, Sato, Molforts, Urano, Barling, Muladara, Tolines, y más nombres que se pierden en la memoria.
Las primeras camisetas rojas y grises, luego rojas y blancas, azules y blancas, amarillas, verdes y negras, naranjas, moradas… hasta llegar a las actuales rojas con rayas blancas y negras.
Cuántos recuerdos! Excursiones, acampadas, concentraciones deportivas, viajes a Salamanca, Lourdes, Roma, Santiago, Barcelona, Cazorla, Sevilla, Segovia, Méjico, Zaragoza…
Ligas municipales, torneos de la amistad, ligas federadas, Tercera, Segunda, Primera, …. Muchos éxitos deportivos; toda una estantería de copas y otras de las que sólo conservamos las chapas conmemorativas, porque ya estaban muy deterioradas.
Y todo bajo un mismo lema: ¡Del que se esfuerza es la victoria!
Y todo bajo un mismo manto, el de la Virgen del Pilar en cuyas manos pusimos desde el primer momento nuestro sueño.
Y lo más importante, todo bajo un mismo espíritu, el que nos une, el que da sentido a nuestro club, el que nos diferencia, el que no podemos perder nunca: el espíritu K2.
La lucha por un ideal, la importancia del esfuerzo, el ver el deporte como un medio y no como un fin, el trabajo en equipo, el no humillar al contrario, dar la mano después de los partidos, invitar a un aperitivo al otro equipo cuando jugamos en casa, ser respetuosos con los árbitros, el rezar un padrenuestro antes de los partidos, la ayuda a los demás, el pasar frío recogiendo comida para gente necesitada a la puerta de un supermercado, el llevar alegría a unos ancianos una tarde de sábado, el apadrinar a un niño de El Salvador…
¡Ése es el espíritu K2!. Un espíritu que no es algo innovador; es el que nos trajo ese Niño cuyo nacimiento hemos celebrado hace unos días. Sin ese espíritu cristiano nuestro club no tiene sentido.
Os invito en este año en el que celebramos nuestro 20 aniversario a hacer un esfuerzo especial por ser fieles a nuestro espíritu; que se note en los entrenamientos, en los partidos, en todas nuestras actividades.
Ojalá cuando nos vean desde fuera puedan decir: ¡Yo quiero ser como ellos!. Sólo así colaboraremos en la construcción de un mundo mejor.
Fernando Sánchez
(Presidente del Club K2) |